jueves, 15 de agosto de 2013

PREDICAR EL EVANGELIO DE CRISTO, ES UN MANDATO DE DIOS.


EVANGELIZAR Y PREDICAR LA PALABRA, ES UN MANDATO DE DIOS

Todos los verdaderos cristianos tenemos la obligación de llevar el mensaje del evangelio de salvación a toda criatura en este mundo. (Véase Marcos 16:15 y 16). Ciertamente no todos tenemos la oportunidad de hacerlo en un pulpito de iglesia, pero lo podemos hacer de diferentes formas, como por ejemplo: Distribuyendo tratados del plan de salvación de casa en casa y en las calles de la ciudad, en Internet, predicando en los parques, en los buses y otros medios de transporte. Favor de tomar en cuenta que cuando la palabra dice que prediquemos en las plazas, se refiere a que lo hagamos en lo que hoy día le llamamos parques y no en los mercados como muchos equivocadamente lo hacen.

El apóstol Pablo nos envía a llevar el mensaje del evangelio encarecidamente en nombre de Dios Padre y de nuestro Señor Jesucristo a todos los inconversos. Veamos: 2 Timoteo 4:1.  Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo,  que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra. (Versión RV60).

   Todos los fieles cristianos no solo tenemos la obligación de llevar el mensaje de salvación a los inconversos, sino también de instar, redarguyir, reprender y exhortar a los creyentes con la sana doctrina. Veamos: 2 Timoteo 4:2.  Que prediques la palabra;  que instes a tiempo y fuera de tiempo;  redarguye,  reprende,  exhorta con toda paciencia y doctrina. (Versión RV60). Hermanos creyentes en Cristo: Si usted ve y oye que la doctrina de su iglesia esta tergiversada, tiene la obligación de redarguyir y reprender a sus dirigentes, para que se encaucen nuevamente por el camino correcto de la doctrina. Al no hacerlo esta desobedeciendo la Palabra de Dios.

    Hermanos creyentes en Cristo, debemos de tener cuidado porque actualmente ya llegamos a la apostasía templaria profetizada por los apóstoles, y la mayoría de personas actualmente se van tras iglesias en donde les endulzan los oídos con doctrinas de prosperidad material y riquezas, y ya se olvidaron que lo principal de la doctrina cristiana es el crecimiento espiritual para ser salvo. Veamos: 2 Timoteo 4:3 y 4.  Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina,  sino que teniendo comezón de oír,  se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias,  y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. (Versión RV60). Favor de tomar en cuenta que el verdadero significado de la palabra “no sufrirán” en el versículo anterior es: “no soportarán”. La gente hoy día ya no le gusta que le prediquen la Sana Doctrina Cristiana y les gusta mas oír fabulas, chistes  y tergiversaciones de la palabra de Dios.

    Los cristianos auténticos debemos de ser sobrios en todo, soportar las pruebas, hacer obra de evangelista y cumplir nuestro ministerio, el cual es uno y es la edificación del cuerpo de Cristo. Veamos: 2 Timoteo 4:5.  Pero tú sé sobrio en todo,  soporta las aflicciones,  haz obra de evangelista,  cumple tu ministerio. (Versión RV60). Este versículo también confirma que el ministerio de Cristo es uno y no cinco como predican los falsos predicadores.

    Practicar el Ministerio de la edificación del cuerpo de Cristo es: Pelear la buena batalla, evangelizando a los inconversos, redarguyendo, reprendiendo a todos los hermanos que se desvían de la sana doctrina, y guardando la fe en nuestro Señor Jesucristo para llegar a Dios. Veamos: 2 Timoteo 4:7.  He peleado la buena batalla,  he acabado la carrera,  he guardado la fe. (Versión RV60). En este versículo además, se enseña que el evangelio de Cristo es una carrera que hay que acabar al terminar la vida en este mundo, y allí es donde esta nuestra recompensa, que es lograr ser salvos para vida eterna.

   Al terminar nuestra carrera en el ministerio de nuestro Señor Jesucristo y amar su segunda venida, Dios nos premiara con la corona de justicia, la cual nos será entregada por el mismo Cristo para ser parte de su glorioso reino. Veamos: 2 Timoteo 4:8. Por lo demás,  me está guardada la corona de justicia,  la cual me dará el Señor,  juez justo,  en aquel día;  y no sólo a mí,  sino también a todos los que aman su venida. (Versión RV60).   Dios bendiga su vida. Amen.